La tala indiscriminada de bosques es una de las prácticas humanas con peores efectos para el conjunto de la biosfera. En las vertientes, es la principal causa del arrastre de tierras, lo que conlleva a una elevación del lecho de los ríos por acumulación de la tierra arrastrada, quedando el cauce bloqueado y provocando inundaciones seguidas. También los pantanos se van rellenando de tierra, acortándose la vida de las presas.
A estos impactos ambientales se suman los daños producidos a la Flora y la Fauna, irreparables cuando se trata de bosques milenarios con abundancia de especies endémicas incapaces de reproducirse en las nuevas condiciones después de la tala. En la actualidad, se han deforestado el 50% de los bosques tropicales en América, el 85% en África y el 75% en Asia. Los efectos de la deforestación son especialmente dramáticos cuando se trata de los bosques tropicales, dada la fragilidad de estos ecosistemas.
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Entre los móviles que conducen a la deforestación, dos son particularmente decisivos: la explotación de maderas nobles tropicales, que gozan de gran demanda por parte de las industrias del mueble de los países industrializados, y la necesidad de las poblaciones locales de incrementar las áreas de cultivo y de pasto para el ganado. En todo caso, el suelo de la selva tropical, una vez desarbolado, sufre una gran erosión a causa de las lluvias torrenciales y la fuerte insolación, desertizándose con mucha facilidad no solo por la pérdida de nutrientes y humus provocada por la rápida oxidación, sino también a causa de la mayor sequedad del ambiente que la tala trae consigo, ya que en las zonas tropicales las precipitaciones son en gran parte generadas por la propia vegetación.
En la actualidad la tierra se explota hasta la destrucción total del suelo. En tales condiciones, los suelos tropicales, ricos en materiales ferruginosos, sufren a largo plazo laterización, es decir, la formación en la superficie de una costra durísima e incultivable, que no retiene nada de agua. Llegado a este punto, el suelo necesita miles de años para su recuperación.