El Árbol que camina
No es una leyenda ni un mito creado por la población, pero parece un guión extraído de una película de ficción; en la selva tropical del Perú existe un árbol que camina. Sabemos que las plantas se orientan hacia el lugar del que procede la luz, y buscan así la mejor manera para vivir y crecer. La zona en la que vive este árbol es muy rica en agua, pero la vegetación es tanta y tan densa, que conseguir un rayo de sol resulta una tarea complicada.
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En la selva hay árboles de gran tamaño, cuya copa tapa por completo el suelo, el árbol que anda es mucho más pequeño y sus raíces, de más de medio metro, no están totalmente metidas en la tierra, sino que se encuentran parcialmente en el aire. A medida que el árbol va creciendo, si otro ejemplar le hace sombra y hay un claro de luz en una dirección determinada, empiezan a crecer sus raíces en esa dirección, al mismo tiempo que van muriendo las raíces de la parte opuesta. Esta operación puede durar varios meses o años, y una vez completada, el árbol se ha desplazado unos centímetros, los necesarios para seguir creciendo.
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